Giselle Aronson. Como si de verdad

 

Portada de la obra.

 

Giselle Aronson.  Como si de verdad

 

Por Alba Murúa

 

 

Los tópicos de la poesía de Aronson son universales: el amor, el tiempo, la soledad, las pérdidas, pero también locales: los trenes, el conurbano, las injusticias de nuestra tierra. 

 

Estamos ante un poemario engañosamente sencillo que  puede leerse de un tirón. Sin embargo, vamos descubriendo sutiles sorpresas mediante las relecturas.

 

Lo social no podía faltar. Muchas/os recordamos ese poema* de Aronson que se viralizó ante la desaparición de Santiago Maldonado en 2017.*

 

Esta inquietud de la autora asoma en Paráfrasis y homenaje a Santoro, Angustia consciente colectiva (p.46), Ellas (p.72), A un niño (p.68), Condena (p.26).

 

Tampoco podían faltar poemas fruto de una extensa militancia: Yo decido (p.15), y Llevamos siglos… (p. 82), entre otros.

 

El ser mujer, y aún más, ser mujer a la que le pasan los años, también asoma en dos textos contundentes: Madurez (p.44) y Gruesas… (p.58). 

La contundencia se renueva en sus metapoemas.

Pero sin dudas es en lo cotidiano donde su poética se vuelve íntima y metafísica: su trabajo como fonoaudióloga –Silencio (p.11)- y una mención especial a los últimos cinco poemas, digno broche de esta edición de autor que tanto agradecemos. 

 

 

 

  • El poema -sin título- fue compilado en: Hay palabras alrededor de este cuerpo

#Poemas Por Santiago Maldonado,compilado por Juan Carrá y Gabriela Larralde. Colección Fuera de Serie. Rama Dorada Casa Editora- Subpoesía- Mi Gesto Pank. Buenos Aires, 2017.

 

Puede descargarse gratuitamente:

http://www.nodalcultura.am/wp-content/uploads/2017/11/Hay-palabras-alrededor-de-este-cuerpo-ilovepdf-compressed.pdf

 

  • Santiago Maldonado (1989-2017). Militante que, defendiendo a los mapuches de la represión, fue víctima de desaparición durante setenta y siete días al cabo de los cuales se produjo el hallazgo de su cuerpo en el Río Chubut (Argentina)

 

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SILENCIO

 

Este niño
que tengo enfrente
que me mira,
que no habla
no quiere,
no puede
no sabe,
que dicen que no habla;
este niño
me demanda lenguaje
justo a mí
que lo que quiero
es quedarme muda.

 

En: Giselle Aronson. Como si de verdad. Haedo, 2020.

 

Giselle Aronson.

 

Giselle Aronson. Escritora, Lic. en fonoaudiología, docente y gestora cultural.
Coordina el ciclo literario “Crudo”, lleva adelante “Justo”, un espacio de actividades culturales y organiza talleres literarios en Haedo, Buenos Aires.
Libros: Cuentos para no matar y otros más inofensivos (Macedonia Ediciones, 2011), Poleas (Textos Intrusos, 2013), Dos (Milena Caserola, 2014), Sin ir más lejos (Macedonia Ediciones, 2014), Orden del vértigo (El 8vo Loco, 2014) , Lo que no se sabe (Modesto Rimba, 2016), En el hueco que queda (Halley Ediciones, 2018), Modos de buscar refugio (Halley Ediciones, 2019) y Como si de verdad (2020)

Co-autora de Ocho motivos para volver, un álbum de poesía y música junto a Pilo García.

 

 

Más acerca de la autora en sus redes: 

Facebook: Giselle Aronson

Instagram: @giaronson

 

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Escribir en cuarentena

 

Fotografía propia, evocación de escritura junto al mar.

 

Escribir en cuarentena

 

Me puse a pensar en este tema porque converso con escritores amigos y es una constante el bloqueo debido mayormente la angustia de estar en esta situación (hablamos de la extensa cuarentena a raíz de la pandemia que estamos atravesando en 2020).

No es lo que me ocurre. Escribo a pedido -como mi colaboración en La Primera Vértebra, gracias a Teresa Orbegoso, o mi nuevo aporte a la excelente publicación Devenir 111- y también por las mías, artículos como este, un diario para legarle a mis nietos, poemas sueltos o a propósito de un excelente taller virtual al que estuve asistiendo gracias al programa de lenguas de la UNSAM y a Florencia Defelippe, mails y documentos para mis alumnos, posteos en las redes.

Algunos han retomado la escritura gracias a mi taller gratuito en Instagram. Eso me hace feliz. Y me incita a seguir creando: organizar mis libros inéditos, lanzar un nuevo taller, escribir para mis trayectos de lectura.

Entiendo los bloqueos, claro. También los he tenido en otros tiempos. Hace unos días, al ser invitada a la presentación del poemario de Ciela Asad, Un toro en la garganta del jilguero (Leviatán, 2020), recordé por ejemplo lo que me ayudó hace algunos años un breve taller con Susana Szwarc que, gracias a su sutileza y oficio, me impulsó a seguir con mi propio camino en la escritura.

Son tiempos difíciles, qué duda cabe. Quizás escribir es lo único que podemos hacer algunos de nosotros para atravesar la incertidumbre. Y para quienes quieran, pero no sepan cómo, siempre quedan los libros, que nos habitan y nos dan nuevas ideas si estas no surgieran por otros medios.

En unos días estaremos de nuevo (juntos, a la distancia) algunos compañeros para rememorar un hito en la literatura del oeste del conurbano:  Alto Guiso. Poesía matancera contemporánea (Leviatán, 2017).

Será un encuentro de poesía dentro del marco de un excelente congreso virtual. Aprovecho para invitarlos. Quizás escuchar a tan diferentes poetas, les de nueva inspiración. Ojalá así sea.

 

Nota en el diario Clarín, a raíz de la primera edición de Alto Guiso en 2017.

 

https://e-verba.org/arte/?fbclid=IwAR3OaSBa0ewtKTa35EwV-uTG7PKJfiuNA7fm7GJZdsf1ZqG7lYglJzCDRUo

http://laprimeravertebra.com/cronica-de-niebla-por-alba-murua/

https://devenir111.com/alba-murua-me-he-puesto-a-hacer-bunuelos/

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La novela contemporánea y la mujer protagonista I

 

Portada de la obra.

La novela contemporánea y la mujer protagonista I:

Angélica Gorodischer:  Las señoras de la calle Brenner

 

Una novela que se devela poco a poco, como la obra de arte pintada detrás de un cuadro mediocre. Es lo que nos ofrece la estupenda escritora argentina Angélica Gorodischer* en Las señoras de la calle Brenner.

 

Nos encontramos ante un comienzo de devastación, de devastación tan extensa y profunda que abarca lo físico, lo emocional y lo mental -la memoria, la identidad-.

 

Y ante esa destrucción se elige vivir, vivir en ruinas/en las ruinas es construir un vínculo elemental: el del cuidado, en especial el del cuidado madre-hija, hija-madre. y para construir ese vínculo es suficiente con un par de datos: ser mujeres, tener una disparidad generacional, haber sufrido lo mismo, nacer nuevamente en todo el sentido de la palabra, surgir de la oscuridad junto a la otra. Porque todo nacimiento -nos guste o no- nos encontrará junto a una progenitora.

 

Y por ese vínculo se hace lo que sea: cierto rito iniciático de la virgen que se ofrece en la piedra sagrada del sacrificio -sagrado es el propósito, por lo tanto es sagrada la inmolación- nos recuerda a Ema Zunz, el famoso cuento de Borges, porque no ha de ofrecerse al desconocido, al repulsivo cliente, ninguna belleza prístina, ninguna esperanza.

Entonces, por propia voluntad la esperanza se escurre por el sanitario para quedar resguardada solamente en la figura de la madre, en su protección que está más allá de toda vergüenza, de toda pena, de todo ultraje, de toda maledicencia.

 

El arreglo femenino está plagado también de símbolos: así, el cabello, el vestido, el maquillaje para trabajar. Otro modo que la señala como quien de verdad es: una criatura desamparada que se transforma, pues busca reconstruir su hogar con lo poquísimo que le queda: su madre, su cuerpo, su inteligencia. 

 

El arte, la pintura dan un respiro al duro camino de nuestra heroína: las acuarelas de Turner y el artista ignoto, Félix Ziem.

 

Y en el último capítulo la explicación de la verdadera novela moderna, la novela actual, magistralmente sintetizada por Gorodischer.

 

Buena literatura, muy recomendable.

La autora.
Fotografía tomada del blog Eterna Cadencia.

 

* Angélica Beatriz del Rosario Arcal de Gorodischer (Buenos Aires, 28 de julio de 1928) es una escritora argentina, considerada una de las tres voces femeninas más importantes dentro de la ciencia ficción en Iberoamérica, aunque también ha escrito excelentes textos policiales y realistas, como en la novela que hoy comentamos.

 

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¿Por qué leer literatura?

Tarde de lectura junto a la poeta Elizabeth Molver.
Fotografía: Alberto Oris

 

 

¿Por qué leer literatura?

 

por Alba Murúa

 

Primero, porque la lectura es una de las actividades humanas que nos constituye, porque si hemos sido alfabetizados tenemos una deuda con el resto de la humanidad : leer si aprendimos a hacerlo, también escribir. 

 

Mientras seamos parte de un sector privilegiado -los que tuvimos educación formal- hemos de honrarla.

 

Una actividad que nos eleva y constituye, la literatura, es una rama del arte en que el símbolo predomina, nuestro material es plenamente simbólico, así lo han desarrollado y lo analizan esos estudiosos llamados lingüistas: si escribo agua no es el agua ni en su más mínimo átomo. El agua que refresca mi pensamiento, que cae como lluvia que constituye las infinitas olas marinas no es el agua en sí, es una construcción de mi contacto con ese precioso elemento desde mi más tierna infancia (y antes probablemente).

 

Y además, el texto literario toma la palabra agua y la resignifica, la transforma en algo nuevo: el agua de los días se escurre inexorable.

 

Una rama del arte en que la combinación de símbolos da resultados asombrosos, más o menos difíciles de desentrañar. Está el símbolo y está la palabra y su fonética, lo que da posibilidades rítmicas inesperadas.

 

El canto de los siglos se mece en las largas tiradas de versos, somos hijos de la épica, esas extensas historias contadas rítmicamente para embellecerlas y, sobre todo, para memorizarlas.

 

En tiempos de Internet, la épica resulta inútil. Hoy predomina el hipertexto y, olvidemos lo que olvidemos, el gran mundo virtual parece siempre haber guardado la respuesta.

 

Y sin embargo: ¿por qué un infante al que se ha preservado durante sus primeros años de un exceso de pantallas (en especial, las interactivas), disfruta tanto de las nanas, las rimas, los trabalenguas y los cuentos? 

 

Para pensarlo e intentar cuidar y cultivar esa porción de fantasía inconmensurable: el juego con las palabras. 

 

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Conurbano: Nosotras en la cultura

Afiche para el Primer Encuentro de Mujeres Poetas del Oeste.
Fotografía: Martín Biaggini.

 

Conurbano:  Nosotras en la cultura

 

 

por Alba Murúa

 

 

El conurbano, sus anclajes y su ebullición es lo que nos vuelve a convocar. Específicamente, su quehacer cultural. En particular al que tiene que ver con las letras. Y en especial, el  protagonizado por mujeres. 

 

Hay mujeres aguerridas, mujeres que hace rato la vienen peleando y no siempre logran la visibilización que merecen. Mujeres de larga trayectoria en la cultura. Y están las un poco más nuevas, un colectivo de jóvenes entusiastas que marcan territorio y abren nuevos caminos.

 

Es enero, tiempo de receso por estos pagos, y rescatamos algunas movidas culturales, sobre todo autogestivas:

 

En Isonoticias, los jueves de 2019 se transmitió  Vayámonos por las ramas -un programa de género- conducido por Patricia Verón y Beatriz Vanella, en el que se alternaron las lecturas literarias con debates y entrevistas en vivo.

 

El Primer Encuentro de Mujeres Poetas del Oeste, coordinado por Valeria Zurano y Patricia Verón, convocó en septiembre -en el Centro Cultural Bartolina (Morón Sur)-  a Lía Miersch, Daniela Camozzi, Consuelo Fraga, Elizabeth Molver, María Sueldo Müller, Paula Novoa, Noelia Palma y Melisa Papillo.

 

En Arte en Vivo, décima edición del evento multiartístico que se desarrolló en Plaza Mitre (Ramos Mejía), Elizabeth Molver -a cargo de la selección poética y algo más- participó de  la performance Mujeres a colores junto a Analía Boccella, Magalí Pinoaga, Nancy Cejas y Delfina Sarmiento.

Durante el mismo evento, el Grupo de Teatro Comunitario “DespaRamos” presentó Mujeres de Ramos. También hubo invitadas a  exponer (una de ellas, Dana Fernández Guisande) y a compartir poesía (aquí destacamos la potente poética de María Sueldo Müller).

 

El Aquelarre, coordinado en Ituzaingó -Bar Cultural No me olvides- por la multifacética Ciela Asad también fue una convocatoria de mujeres artistas.

 

El Tresdé, publicación digital, alternativa y feminista de altísima calidad, sigue su camino de la mano de Pamela Neme Scheij y Melisa Papillo.

 

Para no perderle el rastro a estas y a otras gestoras culturales durante el año que se inicia.

 

La poeta Elizabeth Molver durante la performance «Mujeres de Ramos» en Arte en Vivo 2019.

 

 

Para saber más:

 

https://eltresde.com/

https://www.facebook.com/arteenvivoramosmejia/

 

 

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Leandro Alva. El maxilar de Gardel

 

 

Leandro Alva.  El maxilar de Gardel

 

 

por Alba Murúa

 

 

Comenzás la lectura con ciertos preconceptos. Será por el título y el arte de tapa, será por el ácido humor del autor. Entonces, esperás algo un tanto más liviano, más tango de salón;   a lo sumo, discepoliano de a ratos.  

 

Pero Alva se descuelga con este libro profundo y estremecedor. La violencia y el miedo, como un dúo que baila un tango desencajado. Pero es una pista completa: vislumbrás a unos metros a otra pareja, el sueño y la vigilia. 

 

Más allá, el olvido sostiene con firmeza la espalda de la memoria para que esta se luzca en una serie de ochos.

Casi podés escuchar el bandoneón. Aunque el avión -de Gardel- cae, sigue cayendo a pesar del acto imposible: ¿o no canta cada día mejor?… 

 

Se habla mucho hoy de lo que se escribe en el conurbano, de la marca conurbanera en el artista conurbanero, la nueva vieja orilla. Orillero resulta el autor en muchos de estos versos -claro que comenzó al sur el tango, ya lo subrayó Borges- . Orillero por el uso de un lunfardo centenario y renovado, orillero por cómo se planta su poética.

Con y a pesar de Praga, sin desprenderse del todo de su sonrisa irónica, Alva le da una vuelta de tuerca al tango, que vuelve sin remedio desde el sur de la gran ciudad en una ola  lírica; llanto y belleza que abre el juego a los más jóvenes y retorna, para los que ya no lo somos, a la nostalgia de nuestras raíces.

 

Un libro agotado por el momento, esperamos su pronta, necesaria reedición.

 

 

Piringundín

 

Escarbo la basura

con las manos de otro

para cosechar

la indigencia

que deja el ruido

de tus tacos altísimos.

Quiero masticar

su alfiler

a plena luz.

 

 

Milonga que peina canas

 

a Eduardo Espósito

 

La luna

tiene el mismo color

que la estafa.

No estoy seguro

si avanzo

en contra del viento

de las palabras

de un Magiclick abandonado.

No duermo,

dormir es para flojitos.

No sueño,

soñar es para maricas.

En la calle

persiste un olor

a churrasco quemado

y a otras cosas

que arden.

Son las 3 am.

Una ventana

se ilumina todavía;

detrás de los visillos

Edmundo Rivero

canta una milonga.

La letra es de Cioran.

 

 

Migral

 

a la memoria de

Hebe Uhart

 

 

Nadie se imagina

que en la mochila llevo mi cabeza.

Me la corté hace un rato

porque no me dejaba pensar

(no existís, Descartes).

Está bien rasurada, eso sí,

me gusta cortar por lo sano

prolijamente.

Ahora estoy esperando

en la cola de un cajero automático

y todos me miran

el cuello trunco, sin remate.

Los puedo ver a través

de una hendija

en el cierre gastado

de tanto abrir y cerrar

mis ojos rengos.

Nadie imagina

el contenido de la mochila

salvo un pibe

38

que parece haberme

oído al pasar

silbando bajito

una de Clapton.

 

 

Leandro Alva. El maxilar de Gardel.  Rosario: Del Trinche, 2019.

 

Leandro Alva
Fotografía: Pedro Domínguez

 

Más acerca del autor en este mismo sitio:

https://albamurua.com/2019/07/01/como-volver-siempre-a-lo-que-nunca-fue-selvas-del-aire-de-leandro-alva/

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Acerca de Conurbano, mano de obra de Fernando Ayala

Portada del libro.

 

Acerca de Conurbano, mano de obra de Fernando Ayala

 

por Alba Murúa

 

«… desesperación, desesperanza, desamparo

naufragio, fragilidad, ternura

baches, bochas, borrachos

sedes, mutuales, clubes

humanos, demasiado, humanos

conurbano, mano de obra.”

 

# I de Fernando Ayala (fragmento)

 

Un poemario singular -poesía social, dirán algunos- acerca de un latido, un ritmo, una ola conocida por muchos de nosotros: La Matanza se siente, se siente está presente.* Y con ella, con ese cuasi país matancero, está presente todo el conurbano.*

 

Y es mano de obra, como el título que da nombre a la primera parte y nos recuerda que eso somos para los explotadores, para los políticos corruptos, para los pastores mentirosos, para los periodistas farsantes, una gran zanja donde se tira basura y, de vez en cuando, un hueso; una gran zanja donde crece la mano de obra necesaria para la plusvalía, para el voto y que es cosificada mediante la delincuencia, el narcotráfico y la trata. 

 

En los poemas de Ayala todos estos temas aparecen una y otra vez. En su mayoría son estocadas muy certeras, que dejan sangrando al lector inadvertido.

 

Quizás será una difícil lectura para algunos, ya que podríamos decir que estos son poemas locales, orilleros, aunque nombren al proscripto Marechal, a Pugliese o a Gelman.

 

Por cierto, algún desprevenido conurbanero -que no sea lector frecuente- encontrará aquí versos que le llegarán profundamente, hasta algunos que pueden perfectamente rapearse.

 

La segunda parte de esta obra denominada Camino de cintura, juega con el imaginario de los límites que se estiran más allá, en un ejercicio evocativo, hasta el mar. Aunque el olor de la sal no es el que predomina sino más bien el de la sangre, la suciedad y el caucho quemado: todo aquello que grita su verdad y su reclamo de justicia.

 

 

 

Hay aroma de verano descontento

de los ríos en crecida, del caldo

removido en las cunetas.

Las moscas que acompañamos los gritos

pululamos listas para gobernar las bocas.

Entrelazadas al calor de los merenderos

está la rabia de la leche hervida, del mate

cocido sin pan y las manos esposadas.

Los ojos derramados del peso argento

de la angustia del derrame económico

que miente con un cuatro de copas.

Allí donde la dignidad son platos rotos

que pagan los no sentados a la mesa.

Donde los porfiados gobernantes

clavan el tenedor y acuchillean el trabajo,

en nombre de dios. Hay aromas que no se olvidan

como el humo del caucho y las manchas del carbón.

Allí donde se derramó sangre, no sólo crecen

espinas, también el perfume secreto

de lo que está por venir.

 

 

Fernando Ayala. (2018). Conurbano, mano de obra. Buenos Aires: Barnacle

 

*Recreación de una rima popular, en este caso se refiere a uno de los municipios del conurbano oeste.

 

*Conurbano: dícese de la extensa periferia de la ciudad de Buenos Aires, Argentina (también llamada Gran Buenos Aires), que implica su propia cultura e idiosincrasia.

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De equívocos y esperanzas: Buen día, camaradas de Ondjaki

Portada de la edición de 2018.

 

De equívocos y esperanzas: Buen día, camaradas de Ondjaki

 

por Alba Murúa

Fragmento.

 

Hemos leído otro libro de una colección de literatura juvenil. Por deformación personal, una no comienza con la misma expectativa este tipo de libros “escrito para que puedan entenderlo los adolescentes. 

 

Sin embargo, no es el caso:  la narración es exigente, los saberes previos imprescindibles para entender; los detalles, estremecedores aunque los hechos siempre están teñidos de esa frescura juvenil tan necesaria para suavizarlos.

 

Cada personaje está perfectamente construido en trazos sobrios, precisos y, al terminar la lectura, ya estamos sintiendo la melancolía de las despedidas a la que alude el narrador. No será fácil olvidar al camarada Antonio, su sumisión y sus ritos, su amabilidad a toda prueba. Tampoco a los profesores cubanos, su entrega y su emoción a flor de piel, especialmente aquella tullida que corre más que todos y, casualmente, es profesora de inglés. 

 

La ternura de los padres, las chanzas con las hermanas, la tía de Portugal, la pobreza de aquel amigo que ni cama para dormir tod a la noche tiene. 

 

El presidente como una figura grotesca y temible, un tirano prototípico, y la guerra, siempre.

 

Leer a un autor africano que escribe ficción a partir de su propia vida nos enriquece doblemente. Muy recomendable.

 

Ondjaki. Buen día, camaradas. Buenos Aires: Cántaro, 2018

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Gabriela Bayarri. La luz extraviada

Tapa de la primera edición.

 

Gaby Bayarri. La luz extraviada

 

por Alba Murúa

 

Un poemario intimista que transitamos con el corazón estrujado, pero que termina en levedad por la conjunción de amor y poesía.

 

El arte de tapa anuncia la metamorfosis a la que nos vemos expuestos ante las pérdidas. El título canta la promesa tras esa agonía indeseada y, polisemicamente, nos deja entrever esa luz que nos ha sido arrebatada aunque, de otros modos, regresa.

 

La breve obra consta de dos partes: la primera, dedicada a una hermana perdida, nos lleva delicadamente por los caminos del duelo: las evocaciones, la rebelión, el dolor, la tristeza y hasta alguna sonrisa impensada.

 

El lugar de residencia de la poeta asoma en estos versos, casi podemos percibir el río, las piedras de la sierra, el monte y sus murmullos, el agua cantarina.

 

En la segunda parte, poemas sueltos -de esos que no pertenecen a ninguna serie- se entrelazan con algún recuerdo de viaje y un par de homenajes que culminan nuevamente en la sierra, esta vez puertas adentro:



Ya es otoño, 

los leños arden en la casa,

los gatos se quedan enredados 

en sí mismos, 

espiralados

bajo la siesta.

 

………………

 

Gabriela Bayarri. Ya es otoño (fragmento).

 

 

El verano dejó

 

El verano dejó una herida,

un tajo profundo y oscuro

por donde la sangre negra

brota,

fluye,

como un ácido,

como una lava ardiente que se enreda por el cuerpo,

y hace pequeñas grietas

pero cada una preserva un recuerdo alegre

de lo que fuimos

 

de lo que éramos

vos y yo,

 

y algún día

entre los astros,

 

seremos.

 

Gaby Bayarri. La luz extraviada. Córdoba: Recovecos, 2017

 

 

Gabriela Bayarri.

 

Gabriela Bayarri reside en la Provincia de Córdoba (Argentina), en la región de Traslasierra que eligió para vivir. Es comunicadora social y gestora cultural. Integra el Grupo Literario Piedra Viva. Dicta talleres de poesía y narrativa. Integró el consejo de redacción de la revista literaria Asueto, hojas de poesía

Coorganiza la Feria del Libro y Festival de la Palabra en Villa Dolores. Ha publicado sus poesías en diarios, revistas nacionales y en diversas antologías. 

Sus obras editadas son: Lazos (2000), Palabras silvestres (2005), Vuelo (2006), Presagios (2008), Libro de las estaciones (2017) y La luz extraviada (2017).

 

 

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María Belén Aguirre: generosidad, exquisitez y talento

 

por Alba Murúa

 

 

No recuerdo bien cómo encontré el grupo que había fundado María Belén en Facebook, pero sí recuerdo cuánto me maravilló tanto trabajo de calidad profundo y sostenido off y online.

La Biblioteca Parlante Haroldo Conti fue, en principio, una creación cultural constituida por un conjunto de grabaciones de textos literarios destinadas a no videntes; luego, se constituyó en un grupo multitudinario en la red. El gusto exquisito de la creadora, su lectura pausada y envolvente, han llevado a muchos de nosotros a disfrutar de algunas de estas grabaciones aunque no fuésemos los primeros destinatarios de su trabajo.

Además, María Belén realizaba intervenciones artísticas en su Tucumán natal, que incluían una generosa distribución de poemas.

En cuanto a lo gratuito, siempre ha sido una defensora de este tipo de difusión y lo sigue siendo, lo que podemos comprobar accediendo a sus últimas obras..

Además de escribir muchísima poesía, M.B. Aguirre fundó Ediciones de La Eterna, con el fin de editar sus propios libros y otros de poetas contemporáneos a los que la unieron vocación y amistad.

La historia de esta pequeña editorial impulsada a pulmón, incluye una cantidad considerable de bellos libros artesanales y la colección Incunables, llamada así porque ha sido de difícil acceso: unos cien ejemplares y no más de cada título, generalmente vendidos en presentaciones en Buenos Aires en las que había que hacerse presente a tiempo (recuerdo haber llegado tarde cierto día a la Biblioteca Nacional y perder la posibilidad de adquirir uno de ellos).

Debido a causas diversas, M.B. Aguirre se recluyó en cierto modo, primero retirándose de Facebook, luego de presentaciones públicas. Pudimos leerla durante algún tiempo en una red que cerró sus actividades hace un año. Allí, además de alguna de sus creaciones literarias, compartía como siempre sus innumerables lecturas, sus artistas preferidos, visuales, músicos, cineastas. Y un nuevo proyecto junto a Andrés Kischner: Cine ABC/ Poemateca (realmente para recomendar, pueden seguirlo en YouTube).

Hoy en día, por suerte podemos encontrarla en otros sitios virtuales.

En cuanto a su extensa producción, no hemos leído todos sus libros, pero estos son algunos de ellos:

 

Algunos títulos de la obra poética de María Belén Aguirre.

 

En mis manos cesará la urgente taquigrafía de mi lengua

Para corto decir lo largo
mutila el cuerpo
el espíritu primero.
Pero
a qué insistir
a qué
indescifrable
razón
por qué
responda
para quién
si todo aquí
ha sido
dicho.
Quedará el silencio/ haciendo
lo que ya predijo.

 

Los poemas que escribo siempre vienen de a tres

Sin embargo / algunos que mueren en el camino:
fetos amoratados / amagos de vitalidad. Nada
ofrecen / pues nada tienen.
Y no envejecen / pues nunca crecen.
Se acumulan en el kindergarten
de un limbo sin nodriza.
Y ni ríen / ni lloran. Perfectos son
como toda cosa inexistente.

 

Para quién sino para nosotros
escribimos los ignotos

Si con horror
dudosa gracia
sospechada metáfora.
Si con brutalidad
torpeza literal
apego a sí mismo.
¿A quién
si no lastima
arrojaré la brasa
de este fuego?

María Belén Aguirre. Las tuberculosas. S.M. de Tucumán: Ediciones de La Eterna/ Colección: Incunables N° 3, 2016.

 

María Belén Aguirre.

 

María Belén Aguirre (Tucumán, 1977).

Poeta. Ha publicado, entre otros: Viaje a Lituania
(nouvelle, 2009); Travelling desde ventanilla de casa rodante (microrrelatos, 2012);
Praga en dos (poemario, 2012/ 13); Clases de Olga (poemario, 2013); La bisnieta
retardada de Artaud (poemario, 2013); Marimba (poemario, 2013); Retrato de
Teresa (nouvelle, 2013); Arigato (poemario co-escrito con Gabriel Amos Bellos,
2014); BIOPIC (poemario, 2014); El silencio de Tamar (poemario, 2014); El Pater
(poemario, 2015); Islandia (poemario, 2015); Balumba –para una ética del caos-
(poemario, 2015); Archipiélago –haikus aislados-(2015); Las tuberculosas
(poemario, 2015).
Junto al poeta Sergio Felipe Mattano ha compilado e integra la antología Los sobrinos bastardos de Arlt (poemario, 2015).

Algunos de sus últimos libros han sido editados digitalmente: La impropia (2018) y Fulana, Mengana, Alguna, Ninguna, Ruda y Efímera, todos de 2019.

 

https://mariabelenaguirre77.tumblr.com/

https://www.youtube.com/channel/UCBImt84l16fEtQuf_9gvP7w

 

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